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Archivo para la categoría ‘Dejar de fumar’

Años sin fumar

Jueves, 23 de junio de 2011 1 comentario

Faltan muy pocos días para que se cumplan dos años de que he abandonado el cigarrillo. Con ayuda médica, es decir con antidepresivos que hacen descender la desesperación inicial de la abstinencia, se puede lograrlo.

Es una cuestión de voluntad, por supuesto, pero también hay que ayudar a la voluntad y ciertas drogas son perfectas para este cometido. No pedir ayuda no es sinónimo de fuerte voluntad, y el fracaso es malo en cualquier caso. No necesitamos hablar de méritos aquí, estamos todos en la misma lucha.

Como muchos dicen, no hay exfumadores sino fumadores que no fuman más. Esto al principio suena mal, ya que parece que nunca lo podremos dejar. Pero yo les digo que sí se puede dejar el cigarrillo. Y también les digo que, por lo menos a mí, sucede que el cigarrillo aparece nuevamente, con la forma de pensamiento fugaz, con forma de un sueño, con forma de un aroma que resulta despreciable.

¡A luchar contra el cigarrillo amigos!

Autodiagnóstico: tu nivel de adicción a la nicotina

Martes, 13 de julio de 2010 Sin comentarios

La sustancia que produce la adicción al cigarrillo de tabaco es la nicotina. La nicotina está presente en grandes cantidades y es la responsable de esa sensación de “necesidad” a la que el cuerpo se acostumbra luego de haberse adquirido el hábito de fumar. Junto con otros componentes del cigarrillo, como el alquitrán, la nicotina también es la responsable de las manchas que produce, por ejemplo, en los dientes del fumador.

A continuación te ofrecemos un test de autodiagnóstico para evaluar tu nivel de adicción a este componente del cigarrillo, la nicotina. Cuánto mayor es la dependencia, más te costará abandonar el vicio de fumar.

Esta prueba de adicción se denomina “Test de Fagerstrom” y es muy utilizado en las fases iniciales de los tratamientos para dejar de fumar en todo el mundo. Recuerda también que, en las fases que atraviesa un fumador hacia el objetivo de dejar de fumar definitivamente, siempre hace falta un disparador, por más que todos sepamos que se debe dejar el cigarrillo. Nunca sabes dónde puedes encontrar tu disparador. Realiza el test para conocer tu nivel de adicción al cigarrillo.

1. Que tan rápido luego de levantarte en la mañana fumas tu primer cigarrillo?

  • En los primeros 5 minutos
  • entre los 6 y los 30 minutos
  • entre los 31 y 60 minutos
  • Luego de una hora

2. Te resulta difícil mantenerte sin fumar en lugares donde fumar está prohibido?

  • Si
  • No

3. Que cigarrillo es el que más te costaría dejar?

  • El primero en la mañana
  • Cualquier otro

4. Que tantos cigarrillos por día fumas?

  • 31 ó más
  • 21 – 30
  • 11 – 20
  • 10 o menos

5. Fumas más frecuentemente durante las primeras horas luego de levantarte que en el resto del día?

  • No

6. Fumas aún si estas tan enfermo que debes quedarte en cama todo el día?

  • No

Tu Puntaje:


Resultados:


Bupropión para dejar de fumar

Viernes, 29 de enero de 2010 4 comentarios

La administración crónica del bupropion no produce aumento de peso, lo que resulta útil en el tratamiento de la deshabituación tabáquica. Su acción terapéutica en el tabaquismo podría deberse en particular al incremento que induce en los niveles extracelulares de dopamina, neurotransmisor implicado en los mecanismos de recompensa y gratificación.

La nicotina, al igual que el bupropion, también produce uina liberación de dopamina en el núcleo accumbens (vía de placer común de opiáceos, anfetamina y cocaína). Asimismo, el bupropion aumenta también los niveles de noradrenalina en las sinapsis neuronales, lo que amortiguaría los síntomas de abstinencia.

Etapas del fumador

Viernes, 29 de enero de 2010 Sin comentarios

Hay diversas fases en las que el fumador se puede encontrar:

1ª : Pre-contemplación (no hay interés en dejar de fumar)

2ª : Contemplación (sería buena idea dejarlo)

3ª : Preparación para la acción (hay que dejarlo)

4ª : Acción (plan de actuación para dejarlo)

5ª : Abstinencia (fase sin fumar, en la que es posible todavía la recaída).

La fase de Contemplación suele ser en la que hay más personas (en España con 13 millones de fumadores, el 70% se halla en esta fase, pero sólo el 7% en la 5ª), sobre todo en países y colectivos concienciados.

¿En cuál te encuentras?

Periodos de abstinencia del cigarrillo

Domingo, 3 de enero de 2010 Sin comentarios

El síndrome de abstinencia es una serie de manifestaciones físicas y psicológicas que sufren quienes pasan un tiempo sin consumir sustancias de las cuales se han vuelto dependientes. Hablamos de abstinencia generalmente para referirnos a las drogas.

En el caso del fumador, el período de abstinencia es prácticamente permanente. ¿Cuándo empieza el deseo por prender un nuevo cigarrillo? El deseo de volver a fumar empieza exactamente cuando terminas el cigarrillo anterior. Si no supieras que el cigarrillo es nocivo, seguramente prenderías uno detrás de otro. Incluso cuando estás muy nervioso o te acercas a un período crítico de consumo de nicotina, la tendencia es que fumes casi permanentemente.

El período de abstinencia, entonces, comienza de inmediato. Técnicamente, la nicotina tarda solamente unas horas (aproximadamente 48hs, dependiendo de la contextura corporal) en ser eliminada totalmente del cuerpo. Pero la abstinencia de nicotina no es sólo física, sino también, y principalmente, psicológica. Te sientes desprotegido, triste, nervioso… todo por no tener tu cigarrillo en la mano o en la boca.

Cuando comienzas la preparación para dejar de fumar, la abstinencia se va anunciando con pensamientos como “estaré perdiendo un placer, pero lo hago por mi salud”. Con más o menos matices, eso es lo que piensan todos los fumadores que inician la etapa de abandonar la nicotina: que dejarán de disfrutar de alguna especie de placer al dejar de fumar. Es claro que la abstinencia psicológica está anunciada. Mira hasta dónde te lo han vendido que incluso te resulta placentero.

El cigarrillo psicológico

Jueves, 24 de diciembre de 2009 Sin comentarios

La adicción a la nicotina tiene un arraigo psíquico muy grande. A medida que pasa el tiempo, luego de que dejamos de fumar, empiezan a aparecer una serie de manifestaciones psicológicas en relación a la abstinencia.

Estas reacciones son, más o menos, las mismas entre todos los fumadores. Generalmente, luego de dejar el cigarrillo contamos con un tiempo de tranquilidad, en el cual no queremos fumar nuevamente y nos reconfortamos en nuestro logro. Algo sumamente positivo y alentador.

Pero claro, luego viene la o las recaídas. Ineludibles, aparecerán los momentos en los que querremos fumar nuevamente, disfrutar de la compañía de un cigarrillo… pero nada de eso es real. El consumo de nicotina se ha asociado tan fuertemente a nuestras vidas en el pasado que “escapamos” hacia él ante la primer incertidumbre.

No te dejes engañar: el cigarrillo nada te aporta, nada te facilita, nada te alivia. Si fuera efectivo no necesitarías otro a los dos minutos.

Las recaídas o “vuelta de las ganas” son cíclicas. Volverán, alternadas con períodos de normalidad, sin trazas de nicotina ni cigarrillos. Con el tiempo, este ciclo se irá tornando más débil, hasta el punto de que las “ganas” no tengan apenas substancia. La entropía del universo.

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Se puede dejar de fumar

Martes, 15 de diciembre de 2009 Sin comentarios

La adicción al cigarrillo, al tabaco, a la nicotina específicamente, es una de las adicciones más difíciles de superar. A diferencia de otras drogas, el cigarrillo tiene un componente psicológico muy fuerte en la consolidación de la adicción. Esto es así porque uno se acostumbra a vivir acompañado de la droga. Si uno usa cocaína, u otra droga “dura”, el hábito de consumir está acotado a ciertos días, horarios y situaciones. En cambio, el cigarrillo es todo el día y todo el tiempo: pasa a formar una parte de nosotros y de nuestras vidas; cualquier fenómeno bueno o malo es acompañado de un cigarrillo. Esto hace que deshacernos de él sea como cortarnos un brazo.

No es fácil dejar de fumar. Cualquier tratamiento para el tabaquismo que diga que es rápido y fácil está usando un discurso engañoso. Debes estar atento a estas situaciones para evitar el fracaso. Cada intento fallido por dejar el tabaco suma una cantidad de frustración en el fumador y lo aleja cada vez más de la cura.

Entonces, ¿qué hace falta para dejar de fumar?

  • Ganas de dejar de fumar: esto es fundamental y necesario, pero generalmente no es suficiente. Uno tiene que realmente querer dejar el cigarrillo. La intención de dejar de fumar tiene que ser sincera, con convicción. Parece fácil, pero esta decisión puede no ser tan fácil de consolidar. La mayoría de los exfumadores que han dejado la nicotina con éxito atravesaron alguna situación que les hizo un “click” en relación al efecto que el cigarrillo tiene en sus vidas. Si bien todos los fumadores expresan deseos de dejar de fumar, probablemente sólo quienes tenga esta experiencia “iluminadora” intentarán abandonar la adicción realmente.
  • Ayuda: ¡se necesita mucha ayuda! La ayuda existe en diferentes colores y sabores. Puede ser apoyo incondicional de la familia y amigos, apoyo con drogas psicotrópicas, grupos de reflexión, clínicas… o todas a la vez. Solamente el 5% de los fumadores habituales logran dejar el cigarrillo sin estos apoyos.

Y nada más. ¿Estás convencido a deshacerte de la nicotina? ¿Querés dejar de tener una vida llena de humo? ¿Imaginas lo bien que se siente saber que ya no dependes de un cigarro?

62 días sin tabaco

Lunes, 31 de agosto de 2009 Sin comentarios

Ya dos meses y algunos días desde que no fumo. El tiempo más largo durante el cual no fumé ni un cigarrillo desde que era no-fumador. En otras ocasiones en que había intentado dejar de fumar, la abstinencia no había superado nunca los diez días.

Bueno, aquí me encuentro entonces, libre de humo. Debo decir que no noto más mejorías que las que sentí en las primeras semanas. Supongo que la mejoría será interior y se notará menos en indicios que lo sorprendan a uno, como la fantástica recuperación del olfato. En estos días estaré retomando mi actividad física, así que ahí veremos la prueba de oro para mis pulmones.

Lo que si ha cambiado es mi reacción cuando me encuentro con fumadores, es decir, con sus cigarrillos. Siendo fumador poco me molestaba el humo, salvo cuando entraba directo a mis ojos o nariz. Ahora, el simple olor ya me molesta: evidentemente por la mejora del olfato. Esto también tiene su contracara: ciertos cigarrillos (su humo) me parecen muy ricos.

No todo son buenas noticias, claro. Algunas veces me han atacado ganas de fumar un cigarrillo. Pero es muy distinto al síndrome de abstinencia físico, es más bien una “aparición psicológica”… me suena a cosas del estilo “cómo me gustaría tomarme un jugo de naranjas ahora mismo”… ese tipo de deseos, o sea, que no paralizan la química de tu cerebro sino que expresan un deseo.

En este tiempo estuve con fumadores, en ámbitos hogareños y en fiestas… no es fácil al principio, pero después uno se da cuenta de que, por un engañoso momento, dejar de fumar era un castigo autoimpuesto, para convertirse luego en un producto de nuestra voluntad e inteligencia. De hecho, el éxito del tratamiento consiste en encarar la primera etapa pensando de esta última manera, aunque sea a la fuerza.

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Aprender a vivir sin cigarrillo

Lunes, 13 de julio de 2009 2 comentarios

Para un fumador habitual, dejar el cigarrillo es como perder un brazo. Uno se acostumbra a hacer todo con un cigarrillo en la mano: caminar, sobremesa, desayuno, cena, charlar, tomar mate, tomar café, estar en la computadora, tomarse un descanso, aliviar los nervios, sobrellevar la tensión, fumar en tiempos tranquilos… En fin, un fumador fuma en todo momento. Pero no fuma porque le guste fumar, fuma porque es un adicto y su cerebro no puede dejar de hacerlo. Es así.

Y me refería a perder un brazo. Al dejar el cigarrillo queda una profunda sensación de vacío, como que “algo falta”. Uno tiene que aprender a hacer todo de otra forma: sin el cigarrillo. Para alguien que no fuma, o para alguien que no ha intentado dejar de fumar esto puede parecerle una estupidez, pero la sensación es ésa: falta algo y hay que acostumbrarse.

En algún momento nos acostumbramos al humo y ahora nos tenemos que acostumbrar a que ya no tendremos un cigarrillo con nosotros en ningún momento, no podemos contar con él y, por suerte, estamos libres de esa carga. Somos libres si no dependemos del cigarrillo.

De alguna manera dejar el cigarrillo es un duelo. Estamos perdiendo sensaciones y emociones que con el paso del tiempo aprendimos tanto a sentir que nuestra conciencia ya ni siquiera las registra. Nos hemos convertido en fumadores habituales (adictos) en ese momento en que prendimos un cigarrillo “sin darnos cuenta”.